P r e s i d i o .
con barrotes y sin agua
extraño el oxigeno
me comenta, con expresiones humanas,
el motivo de su encierro
no lo entiendo, pero del movimiento de su boca leo
I n o c e n t e .
Quince minutos y no deja de dar brincos
grito pidiendo un vaso con agua.
Nada (nada de agua)
muriendo ambos de sed
orino mi boca creyendo que es una buena idea.
veo poco
Con asco y desesperación lo introduzco a él también
ya no brinca
Cinco minutos despues,
ya sin aguantar mas lo que queda de liquido en mi boca
lo botó y espero ver a nemo muerto
surge el liquido errante ante mis ojos
¡ Y el pez no está !
ahora grito, clamo por agua.
esta vez el calamar a cargo de nosotros
aparece arrastrando una manguera
un groso chorro de agua me golpea contra una de las paredes
bebo, incluso, el agua del piso...
El pez forma, de alguna manera, una dinastía en la plenitud de mis jugos gástricos